La luz de tus ojos

Fotografía por Elena del Rivero Fernández Agradecimientos: Andrew Terrell y http://www.lamparascorredera.es

Recogía todas las cartas y las clasificaba. Luego pasaba el plumero a la mercancía del escaparate, y ordenaba las cajas que hubiesen quedado descolocadas del día anterior. A primera hora siempre se preocupaba de dejar la tienda recogida y presentable para posibles clientes. Cuanto todo estaba en orden, se sentaba detrás del mostrador a hacer lo que más le gustaba: bombillas.

  No podía ser otra cosa. La tienda de iluminación tenía lámparas, focos, y bombillas de todas clases y colores, pero eran objetos fríos sin personalidad. Alberto había aprendido el arte de “dar luz” de su abuelo, quien a su vez lo aprendió en uno de su viajes como marinero. Sigue leyendo